Hoy esa persona se queda atascada. Algunos buscan tu nombre en Google, ven 252 reseñas brillantes y luego no saben qué hacer. Otros abandonan. Y los que sí pasan al local llegan sin saber qué pedir.
Lo que te falta no es marca. Es destino. Un sitio web propio le da a tu marca un lugar al que llegar, una carta clara, botones a Uber Eats y Rappi, y reseñas reales que cierran la decisión antes de que el cliente entre por la puerta.